Violín
Venga de donde venga la música, debe pasar por un instrumento. Quizás por eso nos gusta más el instrumento que más se nos parece —un cuello largo, un mástil que ama el tacto, tripa, una caja que resuena— y la vida, el arco de pelo y madera que nos moldea mediante las necesarias horas cacofónicas, que une la oscuridad y la luz en un solo tono profundo, que nos conduce, renuentes, a la música.
Violin
Wherever music comes from, it must come through an instrument. Perhaps that is why we love the instrument best which is most like us— a long neck, a throat that loves touch, gut, a body that resonates— and life, the bow of hair and wood which works us through the necessary cacophonous hours, which welds dark and light into one deep tone, which plays us, reluctant, into music.
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El poema de ayer, sin título, es de Pedro Salinas (Madrid, 1891), y lo tomé de La voz a ti debida. El libro es de 1933, yo tengo una edición de 2006 de Losada. Es un librito precioso lleno de poemas optimistas de amor y triunfo. Salinas no le tiene miedo a ser cursi y le sale muy bien, algo difícil de hacer para las personas normales pero bastante común entre los poetas rarísimos y espectaculares de su generación (siendo Lorca el mejor y el más perfecto ejemplo).

